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viernes, 13 de junio de 2014

COMPARTIENDO EN FAMILIA

El mes de mayo nos trajo la visita de nuestras familias, con las que pasamos un fin de semana. Sin duda ha sido especial  este encuentro para compartir con ellas lo que vivimos, dando gracias por su compañía en el camino de nuestra vocación.

El fin de semana estuvo marcado por el sábado como jornada central: celebramos la Eucaristía en la Capilla del Noviciado y a continuación disfrutamos de la comida .



Para nosotros es un auténtico regalo compartir nuestra vocación junto a ellos e ir descubriendo las raíces de nuestros compañeros.

Estamos muy agradecidos al Señor por las familias que nos regala. Nos sentimos afortunados.Sin duda es un momento especial para agradecer a Dios tanto bien recibido.

miércoles, 11 de junio de 2014

CONOCIENDO A SAN IGNACIO DE LOYOLA

Como cada año en el Noviciado, hemos tenido la suerte de contar con nuestro compañero Adolfo Chércoles SJ, para profundizar en la espiritualidad ignaciana a través de un curso de tres días. En esta ocasión, hemos recorrido los diferentes textos ignacianos (Ejercicios Espirituales, Autobiografía, Diario espiritual y cartas) para aproximarnos a la figura del santo fundador de la Compañía de Jesús.

Ha sido para nosotros una oportunidad de conocer la figura de San Ignacio de manera más objetiva y realista, cayendo en la cuenta de los diferentes estereotipos y prejuicios con los que a veces nos acercamos a su espiritualidad.

Damos gracias a Dios por poder contar con la presencia de Adolfo entre nosotros, que nos muestra de manera sencilla, humilde y profunda, la presencia de un Dios que lo habita todo y con el cual podemos relacionarnos en lo cotidiano. Precisamente es esto lo que San Ignacio nos ofrece con su experiencia de vida y nos invita a descubrir a través de sus escritos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

VILLABETANIA

Por último, Javier nos cuenta su experiencia:
Definir Villabetania simplemente como una casa de acogida de Caritas, que alberga usuarios con VIH (SIDA) y organizada y dirigida por las Hijas de la Caridad, sería faltar a la realidad. Porque esa realidad necesita añadir las palabras familia, crecimiento, aceptación, salir de uno mismo, .... Villabetania, situada entre Martutene y las Riberas de Loyola, es una gran familia de personas. Merche más otras Hijas de la Caridad que están encargadas de la manutención, servicios médicos, higiénicos, domésticos son las protagonistas, pero existen un conjunto de actores secundarios, que sin ellos, Villabetania no sería lo mismo: El equipo de profesionales, que trabaja en el recinto, con la limpieza, la cocina, el comedor, etc... Los familiares de los propios usuarios, que colaboran o en  las actividades que se desarrollan allí. Y por último, los voluntarios que participamos regularmente de talleres, salidas o excursiones, completamos esa gran familia que es Villabetania.

El objetivo de los tres novicios que asistimos dos veces por semana  es coordinar un taller (los jueves) que no tiene una temática concreta, sino tan sólo busca, de alguna manera, establecer una comunicación, un diálogo, en el que puedan sentirse interpelados por una realidad distinta a la que están acostumbrados. Se trata por tanto, de ofrecer un tipo de "compañía", de acompañamiento, de conversación diferente a la que tienen en su día a día, sacándoles un poco de su rutina. Talleres en los que hemos podido ahondar en su interioridad, trabajar algunos sentidos, discutir algunos temas polémicos, pero sobre todo hablar, cantar, reír, incluso bailar.

Además de ese taller, los domingos salimos a descansar y pasar un rato agradable después de una semana llena de actividades, entrevistas, médicos, horarios... Un rato  para seguir dignificando sus vidas, para reírse y disfrutar de un aperitivo, un paseo o un pincho cerca del mar o la montaña. Cosas cotidianas y pequeñas, que "rompen" con la rutina del día a día, y descansan mental y físicamente a los usuarios y a los trabajadores.

Villabetania para mí es un encuentro real con el Cristo que se encarna en los que sufren, que me interpela para intentar acompañarles, algunas veces cargando con su propia cruz, otras simplemente, escuchando, estando, hablando y otras riendo y disfrutando con total normalidad.

Los sentimientos de impotencia y frustración son frecuentes, en ellos y en nosotros, pero se entremezclan con las ganas, día tras día, de tirar para adelante, de sacar lo mejor de uno mismo, de confiar en un Dios que no sólo les mira a ellos, sino que les acoge como sus preferidos.

Villabetania es un GRACIAS en mayúsculas por todo lo vivido y compartido, por todo lo recibido en este curso, y por todo lo que generará en un futuro en nuestras vidas.

¡Nos vemos en septiembre!

martes, 13 de agosto de 2013

ATERPE

Andrés nos cuenta su experiencia en Aterpe:

Aterpe es un centro de Cáritas que atiende a personas sin hogar y en situaciones de exclusión, emplazado en San Sebastián. Dispone de comedor, y también un centro de noche para personas que están en un proceso de acompañamiento con Cáritas. Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de colaborar en el comedor  los sábados por la mañana, experiencia que me gustaría compartir en estas líneas.
El servicio ofrecido consiste básicamente en dar desayunos durante la mañana, y a la salida, una bolsa con el almuerzo.  El comedor se abre los sábados a las 10. Mis compañeros y yo llegábamos un rato antes, junto con los demás voluntarios, para empezar a preparar los desayunos. Normalmente hay alguien en la cocina preparando el café y la carne para los bocadillos. Los demás voluntarios nos distribuimos las tareas según las circunstancias.

La experiencia de colaborar en Aterpe me ha permitido acercarme un poco a las vidas y a la realidad de las personas en situación de exclusión.  Allí vienen personas muy diferentes. Para mí ha sido ocasión de aprender y crecer. Creo que, como suele ocurrir en las experiencias de voluntariado, uno llega con buenas intenciones pero también con ideas preconcebidas que hay que ir aterrizando.  Allí se ve que la vida de muchas personas es compleja, y uno tiene pocas soluciones que ofrecer, en principio. Lo que sí se puede ofrecer es un desayuno, y también la acogida, la conversación en la medida que quieran, y un ambiente agradable en que puedan sentirse a gusto al menos ese rato.
A veces los usuarios protestan, se quejan… puede ser porque han tenido un mal día, o porque alguno tiene peor carácter; pero también con ello nos recuerdan que tienen dignidad, que por ser voluntario no vale hacer las cosas de cualquier manera (y en cristiano, el amor se concreta en el servicio). A mí también me ha hecho pensar sobre lo exigente que soy a veces con mi propia realidad.
Aunque vienen con distinta frecuencia, algunos de los usuarios se conocen entre sí. Saben cuando uno ha faltado en el albergue, se preguntan, se preocupan unos de otros. Esto me hizo ver que donde uno como voluntario no puede llegar, a veces ellos mismos se están ayudando unos a otros. Antes de que lleguemos nosotros, Dios ya está actuando, y también debemos aprender a escucharlo y cooperar con Él.




Para mí, en el fondo de esta experiencia está Dios. Creo que Él nos llama a estar con los pobres, los que viven en dificultades, angustiados u oprimidos.  Dios es el que mueve el deseo de ayudarles.  Y Jesús nos enseña en la parábola del buen samaritano cuál es el primer paso: “tuvo compasión; y, acercándose  …”. Creo que este esfuerzo por estar cerca, aunque se concrete en algo pequeño como ofrecer un desayuno, algo de compañía, y toda la amabilidad y afecto que sea posible, nos cambia la mirada y aviva en nosotros el deseo de trabajar y comprometernos en el conjunto de nuestra vida por ofrecer una vida feliz y plena a todas las personas.

lunes, 15 de julio de 2013

LOIOLAETXEA

Durante estos meses de verano, os ofrecemos algunas entradas. Se trata de testimonios sobre algunas misiones que realizamos durante el curso. En esta ocasión, Borja comparte su experiencia en Loiolaetxea. Esperamos que os guste:

Nunca había entrado en contacto con el mundo de la prisión ni me sentía particularmente llamado a él cuando entré en el Noviciado. Con todo, había hecho Ejercicios en la vida ordinaria con un jesuita que acude con cierta frecuencia a la cárcel, y su testimonio y su cariño al hablar de la realidad que allí se encontraba me habían dejado huella.

Así, este curso he tenido la suerte de desarrollar una de mis dos pastorales en Loiolaetxea, una obra de la Compañía, aquí en San Sebastián, que busca ser hogar para quienes salen de prisión sin uno propio.

Los miércoles por la tarde he solido subir con una trabajadora de la casa a la cárcel de Martutene. Allí he conocido las historias de gente que acude a la reunión de grupo con nosotros. Personas concretas que me han mostrado claramente el rostro de Jesús, un Jesús que sufre, que carga con la cruz; he sentido allí cómo el Cristo doliente de la tercera semana de Ejercicios se encarnaba en ellos. Pero también he visto alegría por una buena noticia, por un trabajo, por un permiso durante el cual se han sentido queridos en Loiolaetxea. He rezado con y por sus desilusiones y resignaciones, sus esperanzas y sueños.


He podido, además, compartir ratos, mesa y charlas con la gente de la casa. He tenido la gracia de compartir la Eucaristía con parte de la gran familia que es Loiolaetxea, sintiéndome, desde el principio, acogido yo también.


Doy gracias a Dios por el trabajo que allí llevan a cabo 3 compañeros jesuitas y tantos colaboradores y voluntarios laicos. Le doy gracias porque me ha descolocado, me ha roto esquemas preconcebidos, me ha acercado a sus preferidos. Le doy gracias, sobre todo, porque el amor de Dios, que parecía esconderse en la prisión, aparece y se muestra en Loiolaetxea, por sus verdaderos efectos.

¡Feliz verano y nos vemos en septiembre!

domingo, 9 de junio de 2013

DESCUBRIENDO LA CATALUÑA IGNACIANA


El pasado mes de mayo, los novicios de segundo nos trasladamos durante una semana a Cataluña para profundizar en nuestra experiencia de Compañía y conocer mejor la vida de San Ignacio. Además, como ya es costumbre, lo hicimos acompañados de los novicios de Italia y Portugal.

El primer destino fue Barcelona. Allí asistimos durante toda la semana a un curso con Santi Thió SJ sobre el Diario Espiritual. No es la obra más conocida del santo, pero sí nos permite adentrarnos en su experiencia mística y al mismo tiempo desvela toda su humanidad, haciendo de su vida interior un peregrinaje y un encuentro con Dios. Por otra parte, nos sirvió para profundizar en nuestra propia vivencia espiritual.


Barcelona da para mucho y no perdimos la ocasión de conocer la parte ignaciana. Acompañados de Jaume Flaquer SJ, recorrimos las calles y casas por las que el peregrino pasó hace casi 500 años. Una época importante que le permitió forjar grandes amistades y que la ciudad aún conserva en su memoria. Entre tanto, hubo tiempo para visitar la Sagrada Familia y algunas obras de la Compañía como Cristinisme e Justicia, Migra Studium o el Colegio Sant Ignaci de Sarrià -donde estudiaron entre otros San Alberto Hurtado y el Padre Dezza-.


El fin de semana lo pasamos en Manresa. Conocimos la ciudad y la Cueva donde Ignacio vivió durante once meses y fue madurando los Ejercicios Espirituales, origen del carisma de la Compañía y una riqueza para la vida de la Iglesia. Un lugar que a pesar del tiempo sigue guardando un ambiente espiritual y de gran valor artístico.

Desde allí seguimos el camino ignaciano hasta Montserrat. Otra oportunidad para conocernos más entre nosotros y profundizar en nuestra vocación con el horizonte puesto en los votos. Al final de la jornada llegamos al Santuario, el lugar en el que Ignacio dejó sus armas de caballero y se convirtió en peregrino al servicio de Jesús y de su Evangelio.

De vuelta a San Sebastián visitamos Verdú (Lérida). La localidad natal de San Pedro Claver, jesuita catalán que pasó su vida al servicio de los esclavos en Cartagena de Indias, convirtiéndose de esta forma, en un referente en la lucha por los derechos humanos.