domingo, 13 de mayo de 2012

Una gran familia

Llevábamos mucho tiempo esperándolo y por fin llegó el gran día: el pasado fin de semana vinieron a visitarnos todas las familias de los novicios. Si en noviembre nos repartimos en dos fines de semana, en mayo convocamos a todas en los mismos días por lo que las tareas logísticas y de distribución se multiplican pero también lo hacen la ilusión y la emoción por recibir a nuestros ser queridos.


El momento cumbre del encuentro tuvo lugar el sábado en el que en primer lugar celebramos todos juntos la Eucaristía en la capilla del noviciado para dar gracias a Dios por la vida de cada uno de nuestros familiares, sin los cuales no estaríamos siguiendo nuestra vocación. Seguidamente disfrutamos de una comida suculenta comida en nuestro comedor, el cual parecía que se había ensanchado para poder acoger a las 70 personas que nos habíamos reunido ese día. Por último, los novicios junto a sus hermanos y hermanas disputamos el tradicional partido de fútbol.




Fueron unos días de profunda felicidad en los que pudimos comprobar como el Señor va pasando por nuestras vidas pero también por la de nuestros seres queridos. Lo más sorprendente de todo es el ambiente que se va creando entre todas nuestras familias que nos hace vivir y disfrutar de estos encuentros como si fueran una única y gran familia.
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miércoles, 9 de mayo de 2012

Reunidos para celebrar

Como viene siendo habitual desde 1997, los jesuitas de la provincia de Loyola nos reunimos en la localidad guipuzcoana de Guetaria para celebrar juntos la festividad de San José Obrero.


Entorno al mediodía fuimos llegando los compañeros de Bilbao, San Sebastián, Durango, Loyola y Pamplona pero también aquellos que tuvieron que madrugar un poco más para venir desde Tudela o Javier. Tras la alegría por el reencuentro con aquellos que amigos que hacía tiempo que no veíamos pudimos agradecer en la Cena del Señor tanto bien recibido y pedirle que continúe bendiciendo a su Compañía y a cada uno de sus miembros en nuestras respectivas misiones.




Tras la Eucaristía llegó el momento de la comida en la que se sucedían las anécdotas de ayer y de hoy. Es una suerte comprobar como jesuitas de distintas procedencias y generaciones se mantienen unidos en lo fundamental y comparten esa misma llamada profunda de servicio a Cristo. Y como buena comida fraternal no faltó lugar para la música y las canciones, lo que supuso el colofón a una gran jornada de confraternización y de agradecimiento al Padre.


Finalmente,  con la alegría de sentirse miembro de un Cuerpo vivo que sigue trabajando por el Reino, fuimos regresando a nuestros respectivos hogares con el deseo de que llegue pronto el próximo encuentro.
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domingo, 6 de mayo de 2012

Tiempo de comunidades, tiempo de gracia


Hemos pedido a nuestro compañero Luis, novicio de segundo que acaba de realizar su experiencia de comunidades en Oviedo, que comparta con nosotros su vivencia de este tiempo, y esto es lo que nos ha contado:

"Cuando entré en el noviciado hace un año y medio nos explicaron que las experiencias fundamentales de este período de la formación son seis: aprender a vivir en comunidad; aprender a servir a los demás en las  tareas diarias;  los Ejercicios espirituales; la experiencia de hospitales; el mes de comunidades; y la peregrinación.



Entonces, hace un año y medio, apenas pensé en las experiencias del segundo curso. Me caían muy lejos. Pero este curso, ¡menudo vértigo empecé a sentir cuando pensaba en vivir con una nueva comunidad, en conocer un montón de gente cada día y en trabajar en una obra sin tener experiencia! Porque en esto consiste el mes de comunidades, en vivir en una comunidad de jesuitas ya formados, trabajando en lo que trabajan habitualmente. Se me hacía una montaña pensar en cómo sería la experiencia.

Fue pasando el tiempo y llegó el día. Unas semanas antes el maestro de novicios me dijo que yo iría a Oviedo... y allí me presenté el día 3 de marzo. Nada más llegar me encontré con la calurosa acogida de toda la comunidad y desde entonces hasta que acabó la experiencia, no he dejado de recibir cariño por todas partes.
Cariño en la comunidad de Oviedo y en la de Gijón, que son las comunidades con las que más en contacto he estado, cariño en el Colegio San Ignacio de Oviedo y en la Inmaculada de Gijón, cariño en los encuentros intercolegiales y en la Pascua de Villagarcía, cariño... ¡en tantos sitios!

Claro que he tenido que trabajar para preparar las clases que me han dejado dar de religión, naturales, etc. pero con todo lo que he vivido y, sobretodo, con todas las personas que he convivido, he confirmado que trabajar por esto, por los demás, por mucho que me cueste y por mucho reparo que me dé al comienzo, es lo que quiero. Por eso no puedo más que agradecer este tiempo. Realmente, un tiempo de gracia."
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