domingo, 19 de noviembre de 2017

Los cursos del Noviciado


Entre semana, el día a día del Noviciado se estructura alrededor de un horario en que los tiempos están muy delimitados. Una jornada tipo, empieza a las 7 de la mañana preparándonos para el rezo de laudes a las 7:30 y la oración personal hasta las 8:45. Después desayunamos y dedicamos aproximadamente una hora a los servicios de la casa, que incluyen la lavandería o la limpieza de espacios comunes. La mañana prosigue con dos clases en que los novicios nos distribuimos por cursos. A lo largo del año, las materias en que vamos profundizando van desde la Autobiografía de San Ignacio, el estudio de los votos y de las Constituciones, hasta el curso-taller sobre oración, pasando por la Biblia y otros contenidos transversales como expresión oral y escrita o idiomas.

En algunas ocasiones, las clases habituales se interrumpen para dar cabida a otras asignaturas bajo el formato de cursos intensivos. Como muestra, la semana pasada, de jueves a sábado, Carlos del Valle, SJ nos introdujo en el expresivo mundo de la liturgia. Durante tres días los novicios fuimos ahondando en el significado profundo de tantos ritos y gestos de la Misa y de la Liturgia de las Horas. Si bien dedicamos gran parte del sábado a cuestiones prácticas, el curso nos ha ayudado a ir a la raíz de la liturgia como expresión de nuestra fe.

Imagen de la parte práctica del curso







Más allá de lo aprendido en clase, la intensiva convivencia del Noviciado da pie a cantidad de conversaciones fuera de los ratos lectivos. Los novicios, sin duda, nos quedamos también con tantas respuestas que Carlos fue ofreciendo a nuestras preguntas y con la alegría de seguir conociendo y compartiendo ratos con compañeros.

Los novicios con Carlos


Finalmente, desde el Noviciado no queremos dejar pasar esta ocasión para agradecer el cariño y la oración en la memoria de nuestro patrono, San Estanislao Kostka.

martes, 7 de noviembre de 2017

Visita de los tercerones

El pasado 30 de septiembre concluía la primera probación para nuestros compañeros de primero. Como os informábamos entonces, la primera probación es el tiempo de aterrizaje en el Noviciado, en que se empieza a conocer personalmente en qué consiste ser novicio. Finalizada la primera probación, empieza la segunda que se alarga durante los dos años de Noviciado. La formación prosigue extensamente una vez hechos los votos, al terminar el Noviciado. Tan solo al ultimar la formación vuelve a hablarse propiamente de un tiempo de probación, esta vez, la tercera probación. Se trata de un periodo prolongado, de más de seis meses, en que los tercerones (esto es, los compañeros que se encuentran en la tercera probación), tienen la ocasión de volver con profundidad a las fuentes de la propia vocación y de la Compañía a la que son llamados.

Como ha venido siendo costumbre, los tercerones, acompañados por Timo (el instructor de tercera probación) visitaron el Noviciado justo antes de empezar el mes de Ejercicios Espirituales en Loyola. De este modo, los que estamos empezando y los que están concluyendo la formación, compartimos un día que dio pie a conocernos y a estrechar vínculos. La jornada empezó con una visita a San Sebastián, con algunos de sus principales reclamos: la Concha, el Peine de los Vientos, el casco antiguo… La belleza de esta ciudad no deja a nadie indiferente, por mucho que los que aquí vivimos corramos el riesgo de acostumbrarnos a ella. Ya de vuelta en el Noviciado, celebramos la Eucaristía presidida por Tachi. Después de la comida festiva, compartimos una distendida sobremesa.


Salta a la vista que las procedencias del grupo son diversas. Coincidimos representantes de países como Eslovaquia, Chile, Benín, España, Uruguay, entre otros. También en los destinos en la Compañía había diferencias notables, desde colegios, hasta universidades u obras sociales. Y de fondo, un lenguaje común, que gustosamente vamos adquiriendo desde la primera probación. ¡Muchas gracias por la visita!

lunes, 30 de octubre de 2017

Nuestra Señora del Pilar, Semanas Ignacianas, y…

Las últimas semanas han dado pie a varias actividades extraordinarias, fuera de la rutina habitual del Noviciado, de la que os hablaremos en próximas entradas.

Entre otras, hemos tenido ocasión de salir de excursión un par de veces. De este modo, seguimos conociendo algo más de la cultura vasca y de los compañeros de comunidad. Por ejemplo, aprovechando la festividad de Nuestra Señora del Pilar, visitamos el santuario de Estíbaliz, donde celebramos la Eucaristía, y la ciudad de Vitoria, con su catedral y su casco antiguo. El sábado de la misma semana, los novicios aprovechamos para ir a Pasajes San Juan y San Pedro, bordeando el monte Ulía.

Parte de la comunidad en Estíbaliz
Otras actividades nos han permitido estrechar los lazos con la ciudad de San Sebastián. Como algunos sabréis, desde el Noviciado se colabora en la Eucaristía dominical de 20:30 en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Aprovechando el inicio de curso, tuvimos una convivencia con el coro que anima estas celebraciones. Creemos no equivocarnos al afirmar que fue un éxito.

Mención especial merecen siempre las Semanas Ignacianas. El pasado lunes, visitamos el colegio nuestro de Durango y, el martes siguiente, el de Pamaplona.  En ambos, el ya clásico guiñol de Novi&Cío o el Trastero de la Compañía, volvieron a suscitar el interés de los más pequeños, mientras que otras dinámicas, procuraban despertar inquietudes latentes en los mayores. Los novicios nos sentimos muy afortunados de poder meternos de lleno en alguna obra apostólica, aunque sea durante un día, y de la acogida recibida. Gracias a estas actividades, el conocimiento de la Compañía se va haciendo más real, con tantos jesuitas y colaboradores a quienes vamos poniendo rostro.
Novi y Cío en plena acción
Por si fuera poco, el ritmo en casa ha sido el habitual, si bien, hemos celebrado el cumpleaños de Luis Aparicio, el P. Ayudante. Durante la semana entrante nos aguarda la visita de los tercerones y la participación en algunas clases del colegio de San Sebastián. Os daremos novedades.