martes, 4 de diciembre de 2018

Si en noviembre oyes que truena, la siguiente cosecha será buena


Muchas veces, cuando escuchamos la palabra familia, puede venir a nuestro interior un sentimiento de sana rutina, de hogar, de seguridad… un sentimiento que puede no llamarnos mucho la atención, puede ser uno más, de aquellos que no nos damos cuenta. Pero cuando estás lejos de ella, esa palabra se vuelve fuerte. Recobra toda la potencia y en muchos casos se convierte en un gran sentimiento de agradecimiento.

Esto sucede en la visita de familias. El fin de semana del 16 al 18 de noviembre pudimos disfrutar de la presencia en casa de nuestras familias. Un acontecimiento emocionante que rompe con nuestra rutina normal y nos llena de fuerzas para seguir adelante.

Poder enseñar a los nuestros aquello que hacemos cada día y, sobre todo,  dónde y con quién estamos es un gusto parar todos. Que puedan poner rostro e imagen a aquello que tantas veces les hemos contado por teléfono: los compañeros  con quienes compartimos vida, en dónde estudiamos y dormimos, quiénes son nuestros formadores…

Por eso, cuando volvemos a los quehaceres del día a día, sólo nos queda agradecer tanto bien recibido. Sentir que la familia es un gran regalo que Dios nos ha dado y darle gracias con toda nuestra vida.

Familias en la capilla
También en estos días hemos tenido la oportunidad de estar presentes en las semanas ignacianas  de los colegios de Pamplona y San Sebastián. Un buen momento para mostrar nuestra vocación a nuestros alumnos y dar a conocer la vida de San Ignacio y los primeros compañeros.

A través de teatrillos y testimonios queremos transmitir el modo de vida de Jesús, al estilo de Ignacio, para poder formar “Hombres y Mujeres para los demás”, como quería el Padre Arrupe de los colegios de la Compañía.



Fotos de la Semana Ignaciana en Pamplona
Como veis, un mes de noviembre "movidito", que esperemos que cumpla lo que dice el refrán: "Si en noviembre oyes que truena, la siguiente cosecha será buena".

Un abrazo y nuestra oración.


lunes, 19 de noviembre de 2018

Viaje a Málaga


Con motivo de la beatificación del P. Tiburcio Arnáiz Muñoz, los novicios acompañados por Abel (el maestro) y Luis Aparicio (el ayudante), tuvimos la oportunidad de viajar a Málaga durante el fin de semana del 19 al 21 de octubre.

Salimos en furgoneta de San Sebastián por la mañana temprano y llegamos a Madrid para comer con la comunidad del colegio del Recuerdo. Tras una breve visita a sus instalaciones dirigida por Jaime (antiguo alumno) y la comida, salimos temprano hacia la estación de trenes para partir hacia Málaga.

Ya en Málaga, pudimos asistir a la vigilia, previa a la beatificación, en la iglesia del Corazón de Jesús (Jesuitas) donde el nuevo beato está enterrado. En ella disfrutamos de un bonito rato de oración y de encuentro en la que pudimos conocer más de cerca la acción del P. Arnáiz y su fuente de inspiración: Jesús en los más pobres.

Al día siguiente, antes de la celebración en la catedral, pudimos tener un encuentro informal, muy emotivo y fraterno, con los escolares de la Compañía que están estudiando teología en Madrid, y que también habían viajado para la celebración. Fue un momento muy bueno de encontrarnos con compañeros que queremos y que nos animan a seguir adelante para formar parte de esta Compañía de Jesús tan diversa.

Los novicio con Luis Aparicio sj  en la puerta de la catedral
La solemne celebración nos motivó a acercarnos a la figura de Tiburcio Arnáiz como modelo de jesuita que mira al mundo con los ojos de Dios y, en Su nombre, actúa para mejorarlo y hacerlo más a Su modo.

En la comida y en la tarde que siguieron a la celebración pudimos conocer las comunidades de la Residencia y de El Palo, donde el contacto con los jesuitas que nos preceden nos estimula y nos alienta a seguir luchando por este Reino de Dios que buscamos. Acercarnos a nuestros mayores (nuestros abuelos en Compañía) nos hace valorarlos más como compañeros, como discípulos y como personas que nos han dejado en herencia a la Compañía que tanto queremos. Por ello, queremos extender nuestro apoyo a todos ellos para que encuentren las fuerzas necesarias y sigan viviendo el Evangelio en esta última etapa de su vida.

Novicios y estudiantes de teología jesuitas después de la Beatificación

Ya de vuelta en el noviciado, sólo queda dar gracias a Dios por tanto bien recibido, y a todos los que nos habéis acogido, gracias por vuestro ánimo y entrega.

jueves, 4 de octubre de 2018

Comienza un nuevo curso


El pasado domingo 9 de Septiembre, amanecía la Comunidad del noviciado repleta de emociones. Aún no éramos conscientes, y pensamos que todavía no lo somos, de lo vivido el día anterior cuando nuestros compañeros Alex, Luis, Alejandro y Lucas, pronunciaban sus primeros votos en la Compañía de Jesús. Se mezclaba la alegría de los cuatro votantes, la satisfacción de Abel, Luis Aparicio y Koldo, la expectación de los cinco nuevos novicios y la ilusión de Pablo, reinando de fondo la felicidad que habita en todos nosotros por seguir a Jesús.  Esa misma mañana, marcharon con el Padre Maestro hacía el aeropuerto de Santander, donde tomarían rumbo a Roma, para comenzar sus estudios y así seguir su formación como Jesuitas.

Los novicios de primero; David (Las Palmas), Jaime (Madrid), Anselmo (Baena), Fran (Mallorca) y Luis (Valladolid), se van adentrando en el ritmo del noviciado durante la Primera Probación, que terminó el pasado Viernes 28 de Septiembre en Javier, tras un triduo que ha sido para nosotros un encuentro con Cristo sonriente en la cruz. Posteriormente, ya en San Sebastián, celebramos todos juntos la Eucaristía donde Abel, nos inscribió en el libro del  noviciado.  

Los novicios de primero al final de la 1ª probación (arriba: David, Jaime y Anselmo; abajo: Luis y Francisco)
Muchas emociones juntas que, poco a poco, se van serenando e incorporando al ritmo propio del noviciado. Comenzamos el curso con muchas ganas de aprender y seguir creciendo en este "ser jesuita" que día a día vamos descubriendo.


Ya os iremos contando como nos va en siguientes entradas.

Un abrazo fuerte y nuestra oración.