Mostrando entradas con la etiqueta san ignacio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta san ignacio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de mayo de 2014

REENCUENTRO COMUNITARIO TRAS LA PASCUA



El pasado día 22 de Abril, con la alegría de la Pascua, nuestra comunidad volvió a reunirse después de las experiencias de hospitales y comunidades. Durante estas primeras semanas hemos ido recuperando el ritmo cotidiano del noviciado, con tiempo para compartir y seguir creciendo en la amistad en el Señor. Hemos disfrutado de dos momentos especiales que nos han ayudado de manera particular.

El primero fue una excursión comunitaria por Vizcaya junto con la comunidad jesuita de Durango el 25 de Abril. Comenzamos visitando Mundaka y después Gernika. Comimos en Durango y por la tarde visitamos el monasterio de Zenarruza y Markina para concluir en el Santuario de Urkiola donde celebramos a Eucaristía.

El segundo momento fue la inauguración del Hospital de la Magdalena en Azpeitia (Gipúzcoa) el día 1 de Mayo. Este antiguo hospital para pobres tiene especial importancia para los jesuitas por ser el lugar donde en 1535 San Ignacio se hospedó, en lugar de su casa familiar, al volver a su tierra por primera vez desde su conversión. En él dio inicio a su nuevo estilo de vida apostólico y de ayuda a los más pobres.

Junto a un nutrido grupo de jesuitas y a muchas personas amigas que se acercaron a compartir este día con nosotros, comenzamos con la Eucaristía en la vecina ermita presidida por los PP. Provinciales de Loyola y España, Juan José Etxeberria y Francisco José Ruiz. A continuación tuvo lugar la inauguración y bendición del Hospital recién restaurado. Concluimos en el Santuario de Loyola compartiendo la comida.




miércoles, 4 de diciembre de 2013

SEMANAS IGNACIANAS (II)

El pasado 21 de noviembre participamos en la Semana Ignaciana del colegio Nuestra Señora de Begoña en Bilbao (conocido como "Indautxu"). Nos centramos en los pequeños ya que visitaremos a los mayores más adelante. La actividad destinada a los niños de 5º de primaria marcó la novedad. En ella, los novicios aparecemos como "superagentes" en busca de nuevos compañeros a los que entrenamos con un concurso. El objetivo busca acercarnos a la figura del P. Pedro Arrupe, Superior General de los jesuitas entre 1965 y 1983.

La semana siguiente, el día 26, acudimos al Colegio San Ignacio de Pamplona. En esta ocasión pasamos por todas las etapas. "Novi y Cío" y "El Trastero de la Compañía" con los más pequeños. En 5º de primaria y 3º de ESO los novicios compartimos un momento para responder a las preguntas que los alumnos habían preparado previamente. En bachillerato la dinámica se desarrolla a partir de unas palabras del P. Arrupe en el Congreso de Antiguos Alumnos de colegios de jesuitas celebrado en Valencia en 1973. Allí, le preguntaron qué se esperaba de una persona que estudiara con la Compañía de Jesús. Él contestó: "Nuestra meta y objetivo educativo es formar hombres que no vivan para sí, sino para Dios y para su Cristo; para Aquél que por nosotros murió y resucitó; hombres para los demás." En consecuencia con estas palabras proponemos a los chicos y chicas cómo mirar la realidad y actuar en nuestro mundo viviendo desde Dios, siendo hombres y mujeres para los demás. 

Las Semanas Ignacianas suponen una oportunidad para conocer otras obras de la Compañía y un momento para acercarnos a las comunidades de jesuitas que con tanto cariño nos acogen y a las que estamos tan agradecidos. 


martes, 13 de agosto de 2013

ATERPE

Andrés nos cuenta su experiencia en Aterpe:

Aterpe es un centro de Cáritas que atiende a personas sin hogar y en situaciones de exclusión, emplazado en San Sebastián. Dispone de comedor, y también un centro de noche para personas que están en un proceso de acompañamiento con Cáritas. Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de colaborar en el comedor  los sábados por la mañana, experiencia que me gustaría compartir en estas líneas.
El servicio ofrecido consiste básicamente en dar desayunos durante la mañana, y a la salida, una bolsa con el almuerzo.  El comedor se abre los sábados a las 10. Mis compañeros y yo llegábamos un rato antes, junto con los demás voluntarios, para empezar a preparar los desayunos. Normalmente hay alguien en la cocina preparando el café y la carne para los bocadillos. Los demás voluntarios nos distribuimos las tareas según las circunstancias.

La experiencia de colaborar en Aterpe me ha permitido acercarme un poco a las vidas y a la realidad de las personas en situación de exclusión.  Allí vienen personas muy diferentes. Para mí ha sido ocasión de aprender y crecer. Creo que, como suele ocurrir en las experiencias de voluntariado, uno llega con buenas intenciones pero también con ideas preconcebidas que hay que ir aterrizando.  Allí se ve que la vida de muchas personas es compleja, y uno tiene pocas soluciones que ofrecer, en principio. Lo que sí se puede ofrecer es un desayuno, y también la acogida, la conversación en la medida que quieran, y un ambiente agradable en que puedan sentirse a gusto al menos ese rato.
A veces los usuarios protestan, se quejan… puede ser porque han tenido un mal día, o porque alguno tiene peor carácter; pero también con ello nos recuerdan que tienen dignidad, que por ser voluntario no vale hacer las cosas de cualquier manera (y en cristiano, el amor se concreta en el servicio). A mí también me ha hecho pensar sobre lo exigente que soy a veces con mi propia realidad.
Aunque vienen con distinta frecuencia, algunos de los usuarios se conocen entre sí. Saben cuando uno ha faltado en el albergue, se preguntan, se preocupan unos de otros. Esto me hizo ver que donde uno como voluntario no puede llegar, a veces ellos mismos se están ayudando unos a otros. Antes de que lleguemos nosotros, Dios ya está actuando, y también debemos aprender a escucharlo y cooperar con Él.




Para mí, en el fondo de esta experiencia está Dios. Creo que Él nos llama a estar con los pobres, los que viven en dificultades, angustiados u oprimidos.  Dios es el que mueve el deseo de ayudarles.  Y Jesús nos enseña en la parábola del buen samaritano cuál es el primer paso: “tuvo compasión; y, acercándose  …”. Creo que este esfuerzo por estar cerca, aunque se concrete en algo pequeño como ofrecer un desayuno, algo de compañía, y toda la amabilidad y afecto que sea posible, nos cambia la mirada y aviva en nosotros el deseo de trabajar y comprometernos en el conjunto de nuestra vida por ofrecer una vida feliz y plena a todas las personas.