martes, 30 de julio de 2013

SAN IGNACIO IKASTETXEA

Óscar nos cuenta cómo es una de sus pastorales en San Ignacio Ikastetxea, el colegio de la Compañía en San Sebastián:


Actividad Religiosa (AR) es un espacio dentro del horario escolar, dedicado a la experiencia de Dios. Este curso he estado, cada viernes, con grupo de 1º de ESO. Hemos tenido momentos para que los chavales pudieran preguntar inquietudes y dudas sobre Dios, dinámicas, oraciones, testimonios... Por lo general, la primera parte era en clase presentando el tema del día y la segunda en la capilla, con tiempo de reflexión, oración y compartir.



Con tantas idas y venidas, propias del Noviciado, el curso se me ha quedado un poco reducido, pero lo suficiente como para saborear bien la experiencia e ir conociendo a los chavales. He disfrutado muchísimo con ellos y me han hecho exprimir la creatividad para llevarles a Dios de la mejor manera posible. La verdad es que cada viernes, después de comer, era como un pequeño nuevo reto al que a veces seguía una grata sorpresa. Espero que, al igual que a mí, les haya servido para ir conociendo un pelín más a este Dios que trata con los pequeños.


lunes, 15 de julio de 2013

LOIOLAETXEA

Durante estos meses de verano, os ofrecemos algunas entradas. Se trata de testimonios sobre algunas misiones que realizamos durante el curso. En esta ocasión, Borja comparte su experiencia en Loiolaetxea. Esperamos que os guste:

Nunca había entrado en contacto con el mundo de la prisión ni me sentía particularmente llamado a él cuando entré en el Noviciado. Con todo, había hecho Ejercicios en la vida ordinaria con un jesuita que acude con cierta frecuencia a la cárcel, y su testimonio y su cariño al hablar de la realidad que allí se encontraba me habían dejado huella.

Así, este curso he tenido la suerte de desarrollar una de mis dos pastorales en Loiolaetxea, una obra de la Compañía, aquí en San Sebastián, que busca ser hogar para quienes salen de prisión sin uno propio.

Los miércoles por la tarde he solido subir con una trabajadora de la casa a la cárcel de Martutene. Allí he conocido las historias de gente que acude a la reunión de grupo con nosotros. Personas concretas que me han mostrado claramente el rostro de Jesús, un Jesús que sufre, que carga con la cruz; he sentido allí cómo el Cristo doliente de la tercera semana de Ejercicios se encarnaba en ellos. Pero también he visto alegría por una buena noticia, por un trabajo, por un permiso durante el cual se han sentido queridos en Loiolaetxea. He rezado con y por sus desilusiones y resignaciones, sus esperanzas y sueños.


He podido, además, compartir ratos, mesa y charlas con la gente de la casa. He tenido la gracia de compartir la Eucaristía con parte de la gran familia que es Loiolaetxea, sintiéndome, desde el principio, acogido yo también.


Doy gracias a Dios por el trabajo que allí llevan a cabo 3 compañeros jesuitas y tantos colaboradores y voluntarios laicos. Le doy gracias porque me ha descolocado, me ha roto esquemas preconcebidos, me ha acercado a sus preferidos. Le doy gracias, sobre todo, porque el amor de Dios, que parecía esconderse en la prisión, aparece y se muestra en Loiolaetxea, por sus verdaderos efectos.

¡Feliz verano y nos vemos en septiembre!

viernes, 28 de junio de 2013

MISIONES DE VERANO

Ahora llega el tiempo de la dispersión. Los novicios de primero han sido enviados para colaborar en diferentes obras y misiones de la Compañía. El verano es largo y hay tiempo para trabajar en parroquias, centros de acogida -con inmigrantes o enfermos-, campamentos y alguna peregrinación. Tampoco podemos olvidar las vacaciones y cómo no, la visita a las familias.
Es un tiempo para encontrarse con mucha gente, reconocer a Jesús en ellos y vivir en misión.

Los novicios de segundo también son enviados, pero en una misión diferente. El mes de peregrinación. Una de las experiencias fundamentales del noviciado. Sí es una peregrinación, pero distinta a lo habitual o a las experiencias de supervivencia. Una peregrinación, en  pobreza,  que busca poner toda la confianza en Dios y  por tanto, caminar por dentro y caminar por fuera.

A continuación os ofrecemos el testimonio de Jaime Espiniella SJ -jesuita estudiante en Salamanca- que el año pasado realizó esta experiencia:

Peregrinar sin dinero es una de las experiencias que hacemos en el segundo año de noviciado. Lejos de una experiencia de supervivencia, esta nos pone en contacto con un Dios que sale al encuentro en el camino, y nos acerca a la experiencia que tuvieron los primeros jesuitas.
El año pasado, los cuatro novicios de 2º hemos recorrido los primeros 337 kilómetros del camino ignaciano, es decir, desde Loyola hasta Zaragoza. En el camino nos hemos encontrado con personas increíbles que no sólo nos han acogido sino que nos han ayudado a comprender más en profundidad el mundo en el que vivimos y al Dios al que seguimos.
Aunque peregrinamos juntos, cada uno recorre su propio camino interiormente. Poder compartirlo es un gran regalo que nos va ayudando a crecer. Tener que pedir cada día, haciendo frente a la inseguridad y la intemperie nos ha abierto a experiencias que van construyendo nuestra historia personal con Dios. Ha sido especialmente importante la experiencia de gratuidad, el sentir que no existen partes de nuestra vida en las que Dios no puede hacerse presente y que nos sigue enseñando que sus sueños para nosotros son siempre más grandes que los nuestros.


Al llegar el día 10 de julio a Zaragoza no podíamos evitar compartir esa alegría profunda que hoy seguimos recordando y que nos lleva a dar gracias una y otra vez.

Os pedimos que nos recordéis en vuestras oraciones, y nos vemos a la vuelta del verano.