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domingo, 1 de mayo de 2016

AMANDO Y SIRVIENDO A LOS ENFERMOS

Con motivo de la celebración hoy de la Pascua del Enfermo en la Iglesia, compartimos con vosotros el testimonio que nos ofrecieron Javier Bailén y Alberto Estévez, novicios de primer año, sobre su experiencia de hospitales, que tuvo lugar entre marzo y abril. 

Javier ha estado trabajando en el Cottolengo del P. Alegre en Fragosa (Las Hurdes, Cáceres).



Alberto ha realizado su experiencia en el Centro Ntra. Sra. de la Merced de las HH. Hospitalarias (Burgos). 





lunes, 4 de mayo de 2015

Testimonios del Mes de Hospitales

El "Mes de Hospitales" es una de las experiencias fundamentales que realizan los novicios de la Compañía de Jesús en su itinerario de formación. Seis semanas de servicio, íntimamente unidas con el Mes de Ejercicios, en las que los compañeros de primero han podido encontrar a Dios en los pacientes, personas con limitaciones serias, pero que nos muestran a un Cristo pobre y sencillo que habita en los enfermos.
En esta entrada os ofrecemos el testimonio de Luis Ortuño y Rodrigo Sanz, que han estado trabajando en el Centro Pai Menni de Betanzos (A Coruña) y en la Clínica Psiquiátrica Padre Menni de Pamplona.

Testimonio de Luis Ortuño

Testimonio de Rodrigo Sanz

domingo, 15 de junio de 2014

DESCUBRIENDO LA INTIMIDAD DEL PEREGRINO


Coincidiendo con el final de Mayo, los novicios de segundo viajamos a Barcelona para profundizar en el Diario Espiritual de san Ignacio, de la mano de Santi Thió, SJ. En este curso leímos el texto con calma para ir descubriendo la  relación de san Ignacio con Dios. Algunas tardes visitamos la ciudad de Barcelona donde conocimos los lugares por los que estuvo el santo durante su estancia en la ciudad condal.



Compartimos esta experiencia con los novicios de segundo de Italia y Portugal. Esto nos dio la oportunidad de conocer el trabajo que desarrollan los jesuitas en estas provincias, así como compartir la vocación común a la universal Compañía de Jesús.


El fin de semana lo pasamos en Manresa. De la mano de Xavier Melloni SJ, paseamos y contemplamos los lugares en los que san Ignacio vivió y oró. Incluso peregrinamos a Monserrat.




De regreso a casa nos detuvimos en Lleida para conocer la labor que nuestros compañeros desempeñan en la Parròquia Sant Ignasi de Loiola y en Arrels. Para finalizar con la Misa y la mesa en la comunidad.


viernes, 28 de junio de 2013

MISIONES DE VERANO

Ahora llega el tiempo de la dispersión. Los novicios de primero han sido enviados para colaborar en diferentes obras y misiones de la Compañía. El verano es largo y hay tiempo para trabajar en parroquias, centros de acogida -con inmigrantes o enfermos-, campamentos y alguna peregrinación. Tampoco podemos olvidar las vacaciones y cómo no, la visita a las familias.
Es un tiempo para encontrarse con mucha gente, reconocer a Jesús en ellos y vivir en misión.

Los novicios de segundo también son enviados, pero en una misión diferente. El mes de peregrinación. Una de las experiencias fundamentales del noviciado. Sí es una peregrinación, pero distinta a lo habitual o a las experiencias de supervivencia. Una peregrinación, en  pobreza,  que busca poner toda la confianza en Dios y  por tanto, caminar por dentro y caminar por fuera.

A continuación os ofrecemos el testimonio de Jaime Espiniella SJ -jesuita estudiante en Salamanca- que el año pasado realizó esta experiencia:

Peregrinar sin dinero es una de las experiencias que hacemos en el segundo año de noviciado. Lejos de una experiencia de supervivencia, esta nos pone en contacto con un Dios que sale al encuentro en el camino, y nos acerca a la experiencia que tuvieron los primeros jesuitas.
El año pasado, los cuatro novicios de 2º hemos recorrido los primeros 337 kilómetros del camino ignaciano, es decir, desde Loyola hasta Zaragoza. En el camino nos hemos encontrado con personas increíbles que no sólo nos han acogido sino que nos han ayudado a comprender más en profundidad el mundo en el que vivimos y al Dios al que seguimos.
Aunque peregrinamos juntos, cada uno recorre su propio camino interiormente. Poder compartirlo es un gran regalo que nos va ayudando a crecer. Tener que pedir cada día, haciendo frente a la inseguridad y la intemperie nos ha abierto a experiencias que van construyendo nuestra historia personal con Dios. Ha sido especialmente importante la experiencia de gratuidad, el sentir que no existen partes de nuestra vida en las que Dios no puede hacerse presente y que nos sigue enseñando que sus sueños para nosotros son siempre más grandes que los nuestros.


Al llegar el día 10 de julio a Zaragoza no podíamos evitar compartir esa alegría profunda que hoy seguimos recordando y que nos lleva a dar gracias una y otra vez.

Os pedimos que nos recordéis en vuestras oraciones, y nos vemos a la vuelta del verano.