
Durante su estancia pudimos descubrir más acerca de sus primeros años en Cangallo, donde compartió su vida con los campesinos llegando a aprender el quechua. También hemos podido saber más de su destino actual en Tacna y de los retos que se le presenta a la Compañía de Jesús en Perú y en otros países limítrofes como Chile y Bolivia.
Desde aquí agradecemos a Emilio su visita y le encomendamos al Padre para que siga bendiciendo su trabajo y el de todos los jesuitas en Perú.
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