lunes, 28 de mayo de 2012

Última Semana Ignaciana

La visita del Noviciado al colegio S. Ignacio de Pamplona el pasado 17 de mayo supuso el punto final a las semanas ignacianas de este curso 2011-2012. Tanto en Pamplona como en las anteriores experiencias  en Bilbao, Durango y San Sebastián, nos han servido para conocer un poco más a fondo la labor educativa de la Compañía de Jesús, descubrir a un gran número de compañeros (laicos y jesuitas) que dedican todo su esfuerzo y cariño en la educación de los jóvenes, y disfrutar de la alegría e inocencia de los chavales de los coles.

En Pamplona nos dividimos la tarea entre todos los novicios para poder participar en cada una de las actividades que estaban  previstas para esa jornada. Con los peques del cole estuvieron Jaime, Miquel, Manu e Íñigo, los cuales contaron con la inestimable ayuda de "Novi y Cío", dos marionetas que cuentan la historia de S. Ignacio de Loyola a través de una divertida canción. A la primaria acudieron Lluís, Jesús y Álvaro para representar el gran espectáculo teatral "Los amigos de París" en el cual se narra el encuentro de los primeros compañeros (Ignacio, Javier y Fabro) en la capital francesa. David y Pedro pusieron en marcha el concurso "Loyola Quiz" para evaluar el nivel de conocimiento que los alumnos de secundaria tienen sobre la Compañía de Jesús y de paso aprender algunas curiosidades de una forma amena y entretenida. Por último Javi y Ángel se reunieron con los alumnos de Bachillerato para charlar un poco y descubrir que en la vida podemos ser "Hombres y Mujeres para los demás".


Fue una jornada intensa pero contamos con la inestimable acogida de la comunidad de jesuitas del colegio de Pamplona que nos invitaron a compartir la mesa con ellos y a reponer fuerzas para las actividades de la tarde. Al final regresamos a San Sebastián cansados pero con la alegría de haber podido transmitir a los más pequeños un poco de lo que nos ha traído hasta aquí.





domingo, 13 de mayo de 2012

Una gran familia

Llevábamos mucho tiempo esperándolo y por fin llegó el gran día: el pasado fin de semana vinieron a visitarnos todas las familias de los novicios. Si en noviembre nos repartimos en dos fines de semana, en mayo convocamos a todas en los mismos días por lo que las tareas logísticas y de distribución se multiplican pero también lo hacen la ilusión y la emoción por recibir a nuestros ser queridos.


El momento cumbre del encuentro tuvo lugar el sábado en el que en primer lugar celebramos todos juntos la Eucaristía en la capilla del noviciado para dar gracias a Dios por la vida de cada uno de nuestros familiares, sin los cuales no estaríamos siguiendo nuestra vocación. Seguidamente disfrutamos de una comida suculenta comida en nuestro comedor, el cual parecía que se había ensanchado para poder acoger a las 70 personas que nos habíamos reunido ese día. Por último, los novicios junto a sus hermanos y hermanas disputamos el tradicional partido de fútbol.




Fueron unos días de profunda felicidad en los que pudimos comprobar como el Señor va pasando por nuestras vidas pero también por la de nuestros seres queridos. Lo más sorprendente de todo es el ambiente que se va creando entre todas nuestras familias que nos hace vivir y disfrutar de estos encuentros como si fueran una única y gran familia.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Reunidos para celebrar

Como viene siendo habitual desde 1997, los jesuitas de la provincia de Loyola nos reunimos en la localidad guipuzcoana de Guetaria para celebrar juntos la festividad de San José Obrero.


Entorno al mediodía fuimos llegando los compañeros de Bilbao, San Sebastián, Durango, Loyola y Pamplona pero también aquellos que tuvieron que madrugar un poco más para venir desde Tudela o Javier. Tras la alegría por el reencuentro con aquellos que amigos que hacía tiempo que no veíamos pudimos agradecer en la Cena del Señor tanto bien recibido y pedirle que continúe bendiciendo a su Compañía y a cada uno de sus miembros en nuestras respectivas misiones.




Tras la Eucaristía llegó el momento de la comida en la que se sucedían las anécdotas de ayer y de hoy. Es una suerte comprobar como jesuitas de distintas procedencias y generaciones se mantienen unidos en lo fundamental y comparten esa misma llamada profunda de servicio a Cristo. Y como buena comida fraternal no faltó lugar para la música y las canciones, lo que supuso el colofón a una gran jornada de confraternización y de agradecimiento al Padre.


Finalmente,  con la alegría de sentirse miembro de un Cuerpo vivo que sigue trabajando por el Reino, fuimos regresando a nuestros respectivos hogares con el deseo de que llegue pronto el próximo encuentro.