El pasado 11 de febrero, y tras más de un mes en dispersión, la comunidad del noviciado volvió a reunirse al completo en Javier, donde los compañeros de primero han realizado sus ejercicios espirituales.
La alegría por el reencuentro fue desbordante y junto a la imagen del Cristo sonriente, que tanto les ha acompañado durante estos días, pudimos celebrar juntos la eucaristía para dar gracias al Padre por tanto bien recibido y pedirle que, reconociéndole en todo, podamos en todo amar y servir.
Tras la misa nos unimos a la comunidad de jesuitas de Javier para compartir con ellos la comida y agradecer todo el cariño y la calurosa acogida que han recibido nuestros compañeros durante su estancia allí. Del mismo modo también os queremos dar las gracias a todos los que habéis acompañado a los ejercitantes con vuestra oración.
Tras muchos días esperándola hizo acto de presencia la tan anunciada ola de frío siberiano y nos trajo unas cuantas nevadas que han dejado San Sebastián un poco más fría pero mucho más bonita (si cabe).
Los novicios hemos aprovechado la ocasión para pasear, sacar fotos de la nevada y desarrollar nuestra faceta artística sobre un lienzo de tales dimensiones. Lo malo del arte atmosférico es que es tan efímero que solo dura hasta que los chavales salen al recreo. ¡A pesar de todo ha merecido la pena!
Mientras los compañeros de primero continuan con sus ejercicios esprituales, los de segundo aprovechamos el tiempo para completar nuestra formación con distintos cursos. En esta ocasión hemos profundizado en la figura de San Francisco Javier por medio del estudio de sus cartas, y para ello hemos contado con la inestimable ayuda de Alfredo Verdoy SJ.
Alfredo es un compañero jesuita que además de ser doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid, es profesor en las facultades de Derecho y Teología de la Universidad Pontificia Comillas en Madrid y director de la revista Razón y Fe.
A lo largo de estos días hemos podido descubrir al misionero de la "urgencia apostólica", al peregrino enraizado en la experiencia de los ejercicios espirituales y del discernimiento, a un jesuita precoz que se mueve por agradecimiento al Padre y a sus compañeros, los cuales le sostienen alrededor del mundo, y a un hombre que ha puesto toda su confianza en el Señor.
Ahora que se acerca la novena de la gracia en honor a San Francisco Javier queremos pedirle a Dios que por intercesión del santo, siga bendiciendo a todos esos hombres y mujeres que gastan sus vidas alrededor del mundo con el fin de llevar la Buena Noticia a cada persona.