El sábado 7 de septiembre, el valle del Urola amanecía gris y nublado anunciando lluvia. El tiempo era el único que no acompañaba el ambiente festivo que se respiraba en la Basílica de San Ignacio en Loyola.

Antes de la comunión, ante el Provincial de España, nuestros cinco compañeros prometieron vivir en pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús.
¿Qué hace a un chico joven dejarlo todo para vivir pobre, casto y obediente?
Es la pregunta que flota en el aire un día de votos y que queda respondida simplemente al ver la alegría contagiosa que vive alguien que ha encontrado el tesoro que es Jesucristo y vende todo para conseguirlo.
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Miquel, Pedro, Javier, Álvaro y Manuel |
Deseamos que el Señor siga acompañando a estos nuevos jesuitas en el camino de formación que ahora comienzan.