
La mañana del 24, el coro de la misa de 20:30 salimos a cantar villancicos por las calles de San Sebastián. El dinero iba esta vez dirigido a un proyecto de ALBOAN para construir colegios en campos de refugiados del Chad. Como todos los años resultó un éxito más allá de la recaudación final y todos disfrutamos de una mañana entrañable y del calor y la generosidad del pueblo donostiarra.
Por la tarde tocaba hacer una visita a nuestro vecinos. La primera parada fue en la Residencia de San José de la Montaña donde unos cuantos fuimos a cantar villancicos y a acompañar durante la misa vespertina. Después tocaba el turno de Uliazpi donde continuamos con la alegría y los cantos junto a los chicos y chicas que pasan allí la Nochebuena.
Y al caer la noche toca cenar en familia. Como todos los años las comunidades del noviciado y de Loiolaetxea se juntan para celebrar unidos la Nochebuena. Fue una cena entrañable acompañada de risas, cantos y juegos, tras la cual llegamos al plato fuerte del día: la misa del gallo. Allí, en una pequeña capilla en medio de San Sebastián tuvimos la suerte de ser testigos una vez más de la mayor noticia de la historia, que Dios sigue apostando por los hombres y mujeres de este mundo y que a pesar de todo hay esperanza porque la última palabra la tiene el amor.
¡FELIZ NAVIDAD!